Caminar es una actividad que damos por hecha… hasta que algo empieza a fallar.
Si al andar notas que no levantas bien el pie y se arrastra al suelo, ya sea en distancias cortas o largas, es habitual que aparezca sensación de tropiezo, inseguridad o cansancio al caminar. Este patrón de marcha puede ser más que un simple “molestia”: a menudo indica una alteración en la forma en que los músculos, nervios y articulaciones trabajan en conjunto.
En este artículo te explicamos por qué puede ocurrir, cómo se relaciona con el llamado “pie caído” y qué opciones existen para tratarlo desde la podología y un enfoque clínico integral.
¿Por qué arrastro los pies al caminar?
Arrastrar los pies al caminar no es una condición en sí misma, sino un síntoma de una alteración en tu marcha y en el control neuromuscular del pie y la pierna. Una de las causas más conocidas es el llamado pie caído (foot drop), que hace que la parte frontal del pie no se eleve lo suficiente al caminar y, por tanto, el pie o los dedos rozan el suelo.
Principales causas
Debilidad o lesión de los músculos que elevan el pie. Los músculos encargados de levantar la parte frontal del pie pueden debilitarse o no funcionar correctamente si sus nervios están dañados o si ha existido un traumatismo previo.
Daño o compresión del nervio peroneo. El nervio peroneo es el principal nervio que controla los músculos que permiten la dorsiflexión (elevar la parte delantera del pie). Si este nervio está comprimido, lesionado o irritado (por presión, traumatismo o postura prolongada), puede aparecer pie caído.
Trastornos neurológicos o musculares. En algunas situaciones más complejas, afecciones como neuropatías periféricas, esclerosis múltiple, distrofias musculares o secuelas de accidente cerebrovascular pueden afectar el control neuromuscular de la pierna y generar marcha alterada.
Factores mecánicos o posturales. Aunque menos comunes como causa principal de pie caído verdadero, los desequilibrios articulares, calzado inadecuado o desequilibrios musculares pueden agravar la forma de pisar y contribuir a patrones de marcha alterados.
Pie caído: ¿qué es y cómo se relaciona con arrastrar los pies al caminar?
El término pie caído describe una incapacidad o dificultad para elevar la parte delantera del pie al caminar. Esto hace que el pie se arrastre o toque el suelo, lo que obliga a la persona a compensar con la pierna o la cadera para intentar levantarlo más de lo normal al andar.
Cuando no se eleva adecuadamente el pie:
A menudo se levanta más la rodilla de lo normal para evitar que los dedos rocen el suelo.
Puede oírse un sonido de “golpe” del pie contra el suelo, típico de lo que se denomina marcha en estepaje.
Esto lleva a una marcha más lenta y a un gasto de energía mayor para caminar.
En muchos casos, no siempre el “arrastrar el pie” significa pie caído clásico, pero sí es una señal de que hay un problema con la biomecánica de la marcha que merece valoración clínica podológica o neuromuscular.
¿Cómo te evaluamos en consulta?
Nuestro equipo suele evaluar varios factores para determinar la causa de la marcha alterada:
Observación de la marcha y prueba funcional.Se observa cómo levantas y apoyas el pie al caminar, si existe compensación en cadera o rodilla, y si existe dolor asociado.
Evaluación de fuerza y control muscular. Se valora la fuerza de los músculos tibial anterior y peroneos, claves para la elevación del pie.
Estudios complementarios si procede. En ocasiones pueden derivarse pruebas de conducción nerviosa, electromiografía o estudios de imagen para descartar lesiones nerviosas profundas o causas neurológicas subyacentes.
Mientras se trabaja en mejorar la marcha, hay medidas que pueden reducir el riesgo de tropiezos y caídas:
Usar calzado estable y con buena sujeción.
Evitar superficies resbaladizas o desiguales sin asistencia.
Seguir el plan de ejercicio y rehabilitación indicado por tu profesional.
Si tienes debilidad marcada o caída del pie pronunciada, considera ayudas para la marcha (bastón, andador) según recomendación clínica.
En Centro Podológico Caminàs podemos ayudarte a evaluar tu marcha, identificar la causa real y establecer un plan de tratamiento personalizado que incluya desde ejercicios de fortalecimiento y aprendizaje de la marcha, hasta órtesis y dispositivos personalizados para que vuelvas a caminar con seguridad y comodidad.





