Caminar es una actividad que damos por hecha… hasta que algo empieza a fallar.

Si al andar notas que no levantas bien el pie y se arrastra al suelo, ya sea en distancias cortas o largas, es habitual que aparezca sensación de tropiezo, inseguridad o cansancio al caminar. Este patrón de marcha puede ser más que un simple “molestia”: a menudo indica una alteración en la forma en que los músculos, nervios y articulaciones trabajan en conjunto.

En este artículo te explicamos por qué puede ocurrir, cómo se relaciona con el llamado “pie caído” y qué opciones existen para tratarlo desde la podología y un enfoque clínico integral.

¿Por qué arrastro los pies al caminar?

Arrastrar los pies al caminar no es una condición en sí misma, sino un síntoma de una alteración en tu marcha y en el control neuromuscular del pie y la pierna. Una de las causas más conocidas es el llamado pie caído (foot drop), que hace que la parte frontal del pie no se eleve lo suficiente al caminar y, por tanto, el pie o los dedos rozan el suelo. 

Principales causas

  1. Debilidad o lesión de los músculos que elevan el pie. Los músculos encargados de levantar la parte frontal del pie pueden debilitarse o no funcionar correctamente si sus nervios están dañados o si ha existido un traumatismo previo.

  2. Daño o compresión del nervio peroneo. El nervio peroneo es el principal nervio que controla los músculos que permiten la dorsiflexión (elevar la parte delantera del pie). Si este nervio está comprimido, lesionado o irritado (por presión, traumatismo o postura prolongada), puede aparecer pie caído.

  3. Trastornos neurológicos o musculares. En algunas situaciones más complejas, afecciones como neuropatías periféricas, esclerosis múltiple, distrofias musculares o secuelas de accidente cerebrovascular pueden afectar el control neuromuscular de la pierna y generar marcha alterada.

  4. Factores mecánicos o posturales. Aunque menos comunes como causa principal de pie caído verdadero, los desequilibrios articulares, calzado inadecuado o desequilibrios musculares pueden agravar la forma de pisar y contribuir a patrones de marcha alterados.

Pie caído: ¿qué es y cómo se relaciona con arrastrar los pies al caminar?

El término pie caído describe una incapacidad o dificultad para elevar la parte delantera del pie al caminar. Esto hace que el pie se arrastre o toque el suelo, lo que obliga a la persona a compensar con la pierna o la cadera para intentar levantarlo más de lo normal al andar. 

Cuando no se eleva adecuadamente el pie:

  • A menudo se levanta más la rodilla de lo normal para evitar que los dedos rocen el suelo.

  • Puede oírse un sonido de “golpe” del pie contra el suelo, típico de lo que se denomina marcha en estepaje.

  • Esto lleva a una marcha más lenta y a un gasto de energía mayor para caminar. 

En muchos casos, no siempre el “arrastrar el pie” significa pie caído clásico, pero sí es una señal de que hay un problema con la biomecánica de la marcha que merece valoración clínica podológica o neuromuscular.

¿Cómo te evaluamos en consulta?

Nuestro equipo suele evaluar varios factores para determinar la causa de la marcha alterada:

  • Observación de la marcha y prueba funcional.Se observa cómo levantas y apoyas el pie al caminar, si existe compensación en cadera o rodilla, y si existe dolor asociado.

  • Evaluación de fuerza y control muscular. Se valora la fuerza de los músculos tibial anterior y peroneos, claves para la elevación del pie.

  • Estudios complementarios si procede. En ocasiones pueden derivarse pruebas de conducción nerviosa, electromiografía o estudios de imagen para descartar lesiones nerviosas profundas o causas neurológicas subyacentes.


Cuidados generales y recomendaciones diarias

Mientras se trabaja en mejorar la marcha, hay medidas que pueden reducir el riesgo de tropiezos y caídas:

  • Usar calzado estable y con buena sujeción.

  • Evitar superficies resbaladizas o desiguales sin asistencia.

  • Seguir el plan de ejercicio y rehabilitación indicado por tu profesional.

  • Si tienes debilidad marcada o caída del pie pronunciada, considera ayudas para la marcha (bastón, andador) según recomendación clínica.

En Centro Podológico Caminàs podemos ayudarte a evaluar tu marcha, identificar la causa real y establecer un plan de tratamiento personalizado que incluya desde ejercicios de fortalecimiento y aprendizaje de la marcha, hasta órtesis y dispositivos personalizados para que vuelvas a caminar con seguridad y comodidad.




podología preventiva para mayores


A medida que envejecemos, nuestros pies sufren cambios naturales que pueden afectar la movilidad, la estabilidad y la autonomía. Muchas veces, los
problemas podológicos pasan desapercibidos hasta que generan dolor o limitaciones importantes. 

Por eso, en Centro Podológico Caminàs apostamos por la podología preventiva como la mejor manera de mantener la salud podal y mejorar la calidad de vida. Detectar y tratar a tiempo las alteraciones en los pies no solo reduce molestias, sino que también ayuda a prevenir caídas, infecciones y complicaciones derivadas de enfermedades crónicas como la diabetes.

Principales problemas podológicos en personas mayores

Con la edad, la piel y las uñas de los pies se vuelven más frágiles y menos resistentes. Esto hace que sean más propensos a sufrir lesiones y deformidades. 

Entre los problemas más comunes destacan las uñas engrosadas o encarnadas, que generan dolor e incrementan el riesgo de infección; las callosidades y durezas provocadas por el roce del calzado o alteraciones en la pisada; y la sequedad extrema o las grietas, que pueden favorecer la aparición de infecciones. Además, deformidades como juanetes o dedos en garra, y problemas circulatorios, son frecuentes y afectan directamente la movilidad y el equilibrio. 

Por ello, un control podológico regular es esencial para prevenir complicaciones y mantener la funcionalidad de los pies.

Importancia de las revisiones periódicas

Las revisiones podológicas periódicas son una herramienta clave para prevenir problemas y mantener los pies en buen estado. La evaluación profesional permite detectar alteraciones antes de que se conviertan en patologías graves. 

Para las personas mayores, estas revisiones no solo ayudan a prevenir dolor y deformidades, sino que también reducen el riesgo de caídas y garantizan un seguimiento adecuado en casos de enfermedades crónicas como la diabetes. En Centro Podológico Caminàs, recomendamos establecer revisiones cada dos o tres meses, adaptadas a las necesidades individuales de cada paciente, asegurando un cuidado integral y personalizado.

Recomendaciones para mantener una buena salud podal

Además de acudir al podólogo, existen hábitos diarios que ayudan a mantener los pies sanos y prevenir problemas. Entre los más importantes se encuentran:

  • Ejercicios para los pies: Realizar movimientos como la flexión y extensión de los dedos, estiramientos de tobillo o caminar descalzo en superficies seguras ayuda a mantener la movilidad, fortalecer los músculos y favorecer la circulación sanguínea. Esto reduce el riesgo de rigidez y molestias.

  • Calzado adecuado: Utilizar zapatos cómodos, con suela antideslizante, espacio suficiente para los dedos y sin costuras internas previene rozaduras, ampollas y deformidades. Un calzado adecuado también mejora la estabilidad y reduce el riesgo de caídas.

  • Higiene diaria: Lavar los pies todos los días con agua tibia, secarlos bien entre los dedos y mantener las uñas cortas y rectas ayuda a prevenir infecciones y problemas en la piel o las uñas.

  • Hidratación de la piel: Aplicar crema específica para pies de forma regular evita la sequedad, las grietas y la aparición de durezas, manteniendo la piel más flexible y resistente frente a lesiones e infecciones.

Adoptar estas medidas combinadas con revisiones periódicas permite que los pies permanezcan funcionales, libres de dolor y con menor riesgo de complicaciones, favoreciendo la movilidad y la independencia en la tercera edad.

En Centro Podológico Caminàs, nuestro objetivo es ofrecer un cuidado integral y preventivo para las personas mayores, combinando experiencia y tratamientos personalizados. Mantener los pies sanos es sinónimo de mejorar la calidad de vida, mantener la autonomía y disfrutar de cada día con seguridad y bienestar. Si deseas prevenir problemas y cuidar tus pies, agenda tu revisión con nosotros y da el primer paso hacia una salud podal óptima.




Caminar descalzo o practicar actividades sin calzado, conocido como barefoot, se ha convertido en una tendencia creciente entre quienes buscan mejorar la salud del pie, la postura y la movilidad general. En Centro Podológico Caminàs creemos que entender qué implica esta práctica, sus beneficios y sus riesgos es fundamental para incorporarla de manera segura y efectiva a la rutina diaria.

Qué es el barefoot y por qué está en tendencia

El barefoot consiste en caminar o realizar ejercicio sin calzado o usando calzado minimalista que simula la sensación de ir descalzo. Esta práctica busca recuperar la forma natural de andar, permitiendo que los pies trabajen de manera más libre y funcional. 

La tendencia ha ganado popularidad por su relación con la salud integral: mejora de la postura, fortalecimiento de los músculos del pie y reducción de lesiones asociadas al calzado tradicional. Cada vez más personas buscan experiencias más naturales en actividades cotidianas, deportes o entrenamientos, valorando la conexión directa con el suelo y la movilidad sin restricciones.

Beneficios para la salud del pie y la movilidad

Practicar barefoot de forma segura aporta múltiples ventajas para la salud del pie y el cuerpo:

  • Fortalecimiento muscular: Al caminar descalzo, los músculos, ligamentos y tendones del pie se activan de manera más completa, lo que contribuye a mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de deformidades.

  • Mejora de la postura y la marcha: La sensación directa del suelo facilita un patrón de pisada más natural, promoviendo una postura corporal más equilibrada y disminuyendo sobrecargas en tobillos, rodillas y espalda.

  • Estimulación sensorial: Caminar descalzo activa receptores en la planta del pie, mejorando la propiocepción, el equilibrio y la coordinación.

  • Prevención de lesiones comunes: La práctica controlada puede ayudar a reducir problemas como fascitis plantar o sobrecarga muscular, ya que los pies aprenden a distribuir mejor el peso al caminar o correr.

Estos beneficios hacen que el barefoot no solo sea una tendencia estética, sino una herramienta eficaz de prevención y cuidado podológico.

Riesgos y contraindicaciones: cuándo evitar caminar descalzo

A pesar de sus ventajas, el barefoot no es adecuado para todas las personas ni en cualquier superficie. Es importante conocer los riesgos y contraindicaciones:

  • Superficies peligrosas: Caminar descalzo en lugares con cristales, objetos punzantes, superficies calientes o resbaladizas puede provocar lesiones graves.

  • Problemas de salud preexistentes: Personas con diabetes, neuropatías, mala circulación, deformidades importantes o uso de plantillas previas deben consultar al podólogo antes de iniciar esta práctica.

  • Dolor o molestias persistentes: Si aparecen dolor intenso, inflamación o callosidades, es necesario suspender la práctica y evaluar con un profesional.

Reconocer estas limitaciones permite disfrutar de los beneficios del barefoot de forma segura, evitando complicaciones y lesiones.


Cómo iniciarse en barefoot de manera progresiva y segura

La clave para incorporar el barefoot a la rutina diaria es la progresión gradual y la elección de superficies adecuadas. Algunos consejos prácticos son:

  • Comenzar caminando descalzo en casa sobre superficies limpias y suaves, aumentando poco a poco el tiempo de práctica.
  • Integrar calzado minimalista o barefoot en distancias cortas antes de pasar a sesiones más largas o exteriores.
  • Realizar ejercicios de fortalecimiento de pies y tobillos, como estiramientos, balanceo sobre los dedos y movilidad articular.
  • Uso razonable, teniendo en cuenta la dureza del asfalto y la temperatura.
  • Prestar atención a la señal del cuerpo: dolor o fatiga intensa indica que se debe disminuir la intensidad o descansar.

  • Mantener buena higiene y cuidado de los pies, hidratando la piel y revisando uñas y talones para prevenir lesiones.

Siguiendo estas pautas, es posible aprovechar los beneficios del barefoot sin comprometer la seguridad ni la salud podal.

En Centro Podológico Caminàs, promovemos un enfoque responsable hacia prácticas como el barefoot. Nuestro objetivo es ayudar a fortalecer los pies, mejorar la movilidad y prevenir lesiones, combinando la innovación en tendencias saludables con la seguridad y el cuidado profesional. Caminar descalzo de manera consciente puede convertirse en una herramienta poderosa para mantener los pies sanos y funcionales a cualquier edad.